En 2019, un grupo de anatomistas midió cuánta fuerza hace falta para romper las bandas de tejido que sujetan la piel del glúteo al plano profundo. En diez donantes hombres hicieron falta 38,46 newtons de media. En diez donantes mujeres, 23,26.

Manos apretando la piel del muslo junto a una naranja, para compararla con la piel de naranja

Un 65% más de fuerza en ellos, con la misma piel encima.

La medición está en Plastic and Reconstructive Surgery y explica la piel de naranja bastante mejor que las teorías sobre toxinas y mala circulación que circulan por internet. Ese mismo trabajo contó los lóbulos de grasa de la capa superficial: 10,05 de media en los donantes hombres y 7,51 en las donantes mujeres. Más lóbulos significa más tabiques anclando la piel al plano profundo, es decir, la tensión repartida entre más puntos. Menos anclajes y lóbulos más altos, que es lo que midieron en ellas, dan una superficie que se hunde donde tira el tabique y se abomba donde no hay ninguno.

Eso es la celulitis. Ni grasa distinta ni piel enferma: la misma grasa vista a través de una estructura de sujeción diferente.

Quiero reducir la celulitis, pero ¿qué es realmente?

Es una condición del tejido subcutáneo que produce un abultamiento irregular en la superficie, y que en la literatura médica aparece con el nombre de lipodistrofia ginoide. Se concentra en glúteos, muslos, caderas y parte del abdomen. La revisión sistemática de 67 estudios que Sabrina Luebberding, Nils Krueger y Neil Sadick publicaron en American Journal of Clinical Dermatology la describe en el 80% a 90% de las mujeres después de la pubertad.

Con esa prevalencia, tenerla es la norma estadística. No tenerla es lo raro.

La descripción más antigua sigue siendo una de las más claras. En 1978, Nürnberger y Müller firmaron en The Journal of Dermatologic Surgery and Oncology un artículo titulado «La llamada celulitis: una enfermedad inventada». En el resumen enumeran lo que iban a tratar: la base anatómica, la base hormonal, la prevalencia, «la normalidad esencial y la inevitabilidad de la misma en las mujeres», su aparición en hombres feminizados hormonalmente y la casi futilidad de tratar la no enfermedad. Casi cincuenta años después, la parte anatómica sigue en pie y el título envejeció mejor que la mitad de lo que se publica ahora.

Por qué aparece casi solo en mujeres

El dibujo que se repite en cualquier infografía dice que los tabiques de la mujer son perpendiculares a la piel y los del hombre van cruzados a 45 grados. Es una simplificación, y hay una resonancia magnética que lo demostró.

Bernard Querleux y su equipo reconstruyeron en tres dimensiones esa red de tabiques fibrosos y publicaron el resultado en Skin Research and Technology. Encontraron un porcentaje mayor de tabiques perpendiculares en las mujeres con celulitis, y también una capa de grasa interna bastante más gruesa. Pero la red real resultó tortuosa, no un juego de planos rectos, y ellos mismos escriben que la arquitectura tridimensional no se puede modelar simplemente como planos perpendiculares en la mujer y planos inclinados a 45 grados en el hombre.

Ese mismo estudio midió algo que interesa más de lo que parece. Con espectroscopía por resonancia no hallaron ninguna diferencia en la fracción de agua del lóbulo graso entre mujeres con celulitis y mujeres sin ella.

Ahí se cae la teoría de la retención de líquidos.

Sobre el papel de las hormonas conviene separar dos afirmaciones que suelen ir pegadas. Que las hormonas sexuales tienen que ver con que esto aparezca casi solo en mujeres está aceptado desde el trabajo de 1978, y el caso de los hombres bajo tratamiento hormonal feminizante lo sostiene. Que tú puedas equilibrar tus hormonas para quitártela es otra cosa, y esa parte no tiene respaldo. Una revisión de la etiopatogenia publicada en Postępy Dermatologii i Alergologii admite que la patogénesis es compleja y no está clara, y que las alteraciones hormonales, la disfunción endotelial y la predisposición genética son teorías en discusión, no un mecanismo cerrado.

Lo que no depende de ti, y por qué conviene saberlo

Tres factores medidos que no se corrigen con disciplina.

Los genes. Un estudio de casos y controles reunió 200 mujeres delgadas con celulitis y 200 mujeres sin ella, emparejadas por edad e índice de masa corporal, y examinó 25 polimorfismos en 15 genes candidatos. Dos quedaron asociados de forma significativa: el gen ACE y el gen HIF1A, con odds ratio ajustadas de 1,19 y 0,61 tras tener en cuenta la edad, el índice de masa corporal, el uso de anticonceptivos y el tabaquismo. Fíjate en el diseño antes que en los genes: para montar el estudio hicieron falta 200 mujeres delgadas con celulitis, y las reunieron sin dificultad.

La edad. En el trabajo de anatomía del principio, la edad se asoció de forma significativa a un adelgazamiento de la dermis, y esto ocurrió igual en hombres y en mujeres. Una dermis más fina disimula peor lo que hay debajo.

El sexo. Los 15 newtons de diferencia en la fuerza de rotura de los tabiques no se entrenan.

Saber esto tiene una utilidad concreta y no es la resignación: te ahorra el dinero que se va en productos que prometen actuar sobre causas que nadie ha demostrado. Y te deja el presupuesto para lo que sí se puede mover.

Las 3 claves para prevenir y reducir la celulitis

Antes de las tres claves, la base. Cambiar tus hábitos de vida por unos más saludables ayuda a tu cuerpo en su proceso de oxidación de grasa, y eso sí influye en cuánta grasa hay debajo de la piel. Lo que sigue te conviene por razones de peso, con el matiz honesto de que ninguna de estas medidas se ha probado como tratamiento de la celulitis:

  • Beber suficiente agua
  • Evitar fumar
  • Moderar la sal, el alcohol y el azúcar
  • Una dieta con potasio, vitamina E y vitamina C
  • Hacer ejercicio con regularidad

Y ahora las tres claves, que son las que tienen algún sustento razonable cuando se quiere trabajar sobre la celulitis:

  1. Consume suficiente proteína, vitaminas y minerales. De nada sirve entrenar duro si no le estás dando al cuerpo lo que necesita para reconstruirse. La proteína sostiene el músculo que hay debajo de la piel, y el músculo es la única capa de esa zona que puedes engordar a propósito. Un régimen alimenticio que se adecue a ti pesa más que cualquier alimento milagroso.
  2. Cuida tus hábitos, sin esperar milagros hormonales. Se repite mucho que un exceso de estrógeno por encima de la progesterona provoca la piel de naranja, pero eso es una explicación popular y no un mecanismo demostrado. Lo que sí se sabe es que las hormonas sexuales tienen que ver con que la celulitis aparezca casi solo en mujeres, y que no hay evidencia de que puedas equilibrarlas con manejo del estrés ni con omega 3 para hacerla desaparecer. Manejar el estrés y comer frutos secos, pescado y aceites vegetales te conviene por otras razones de peso, no por esta.
  3. Trabaja la composición corporal, no la báscula. Un equipo siguió con escaneo láser de superficie, densitometría y ecografía a mujeres inscritas en programas médicos de pérdida de peso, y publicó lo que encontró en Plastic and Reconstructive Surgery. En la mayoría la celulitis mejoró. En otras empeoró. Mejoró en las que partían de un índice de masa corporal más alto y de una celulitis más marcada, y que perdieron más peso y más porcentaje de grasa del muslo. Empeoró en las que partían de un índice más bajo, perdieron poco, no cambiaron el porcentaje de grasa del muslo y ganaron flexibilidad en el tejido. Adelgazar por adelgazar no es la palanca. Cambiar la proporción entre músculo y grasa puede serlo, y ese es el terreno del entrenamiento de fuerza, que además te da todo lo que la masa muscular hace por una mujer a partir de los treinta.

Si lo que te preocupa está en los glúteos en concreto, ahí entran ejercicios y expectativas distintas, y también la lista completa de lo que te van a ofrecer en una clínica. Lo tratamos aparte en celulitis en los glúteos: qué la reduce y qué te van a vender, para no repetir aquí lo que allí está desarrollado.

Cómo saber si algo está funcionando

El espejo del baño no es una medición. Cambia con la luz, con la hora y con el ánimo del día, y por eso cualquier producto parece funcionar la primera semana.

En investigación se usa una escala fotonumérica validada por Doris Hexsel y su equipo, publicada en el Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology. Se construyó a partir de fotografías estandarizadas de 55 pacientes y puntúa cinco rasgos: número de depresiones, profundidad de las depresiones, aspecto de las lesiones elevadas, presencia de flacidez y grado de celulitis. Cada rasgo va de 0 a 3, y la suma clasifica el cuadro como leve, moderado o grave.

Puedes usar la idea sin la escala. Foto de frente y de perfil, misma habitación, misma luz, misma hora del día, de pie y relajada, cada cuatro semanas. Si en tres meses las fotos no cambian, lo que estés haciendo no está cambiando nada.

Ese hábito también sirve para lo que suele acompañar a la celulitis y se confunde con ella, que es la flacidez, con su propia lógica y sus propios plazos.

Qué esperar, dicho con la cifra en la mano

La revisión de 67 estudios que citamos arriba analizó cada artículo por terapia, presencia de grupo control, aleatorización, cegamiento, tamaño de muestra y calidad del análisis estadístico. De esos 67, solo 19 eran estudios controlados con placebo y con aleatorización. Su conclusión, textual, es que no se pudo identificar evidencia clara de buena eficacia en ninguno de los tratamientos evaluados.

Nadie debería prometerte lo contrario, y quien lo haga te está vendiendo algo.

Lo que sí está en tu mano es la parte que no es la piel: cuánta grasa hay debajo y cuánto músculo la sostiene. Se mueve despacio, se mide en meses y no borra los tabiques, pero es real y es tuya. Si vienes de un punto de partida con bastante grasa acumulada, empezar por ordenar las porciones con las manos resulta más práctico que contar calorías desde el primer día.

Preguntas frecuentes

¿La celulitis se puede eliminar del todo?

No con lo que existe hasta ahora, y así lo concluye la única revisión sistemática que evaluó los 67 estudios disponibles con criterios de calidad. Se puede reducir su aspecto, sobre todo bajando la grasa que empuja desde abajo y subiendo el músculo que sostiene la zona, pero los tabiques de tejido conectivo que crean las depresiones siguen ahí. Cualquier producto que use el verbo eliminar está prometiendo algo que nadie ha demostrado.

¿Adelgazar quita la celulitis?

Depende de dónde partas, y hay un estudio que lo midió. En mujeres con índice de masa corporal alto y celulitis marcada que perdieron peso y porcentaje de grasa del muslo, mejoró. En mujeres con índice de masa corporal bajo que perdieron poco peso sin cambiar la grasa del muslo, empeoró. Adelgazar deprisa desde un peso ya bajo puede dejar la zona con menos volumen de sostén y con el tejido más flexible, y eso marca más las depresiones.

¿Es normal tener celulitis siendo delgada?

Sí, y hay un dato que lo demuestra de forma indirecta. El estudio genético que buscó polimorfismos asociados a la celulitis reclutó 200 mujeres delgadas que la tenían, y usó como control a 200 mujeres del mismo peso y edad que no. La arquitectura del tejido, el sexo, la edad y la genética cuentan tanto como la cantidad de grasa. El peso es uno de los factores, no el único.

¿Beber más agua reduce la celulitis?

La hidratación te conviene por muchas razones y ninguna de ellas es esta. La idea de que la piel de naranja es agua retenida se puso a prueba con espectroscopía por resonancia magnética y no apareció ninguna diferencia en la fracción de agua del lóbulo graso entre mujeres con celulitis y sin ella. Bebe agua porque tu cuerpo la necesita, no esperando que te cambie la superficie del muslo.

¿Los hombres pueden tener celulitis?

Es muy poco frecuente y la excepción resulta reveladora. El artículo de 1978 ya describía su aparición en hombres feminizados hormonalmente, y la medición anatómica de 2019 explica el resto: en ellos hay más tabiques de anclaje y hace falta un 65% más de fuerza para romperlos. Cuando el perfil hormonal cambia, la estructura del tejido subcutáneo también, y el aspecto de la piel acompaña.

Todos los cuerpos son distintos y las necesidades de cada uno también, así que un acompañamiento personalizado ahorra tiempo y errores. Puedes escribirnos por Instagram si quieres que revisemos tu caso con las expectativas realistas por delante.